Trastorno Antisocial

El Trastorno Antisocial de la Personalidad se caracteriza por ambición, persistencia, comportamientos dirigidos hacia un objetivo, una aparente necesidad de controlar el entorno y una dificultad para confiar en las habilidades de los demás.

En nuestra sociedad actual algunos rasgos de este tipo de personalidad son estimulados y recomendados: la competitividad, por ejemplo, o la astucia suelen ser cualidades admiradas en quienes las tienen, especialmente en ciertos escenarios (el mundo de los negocios, en la política…)

 

Características del  Trastorno Antisocial de la Personalidad

Agresividad e irresponsabilidad

Las personas que sufren este trastorno suelen ser impulsivas y eficaces en sus actividades.  Cuando el trastorno es leve, son inclusos percibidos como valientes, pero en general suelen ser temerarios.  

Rara vez se inhiben ante el peligro o temen el castigo. Las conductas de riesgo les proporcionan excitación y estimulación, pero estas conductas pueden ser consideradas por otros como un descuido de los derechos y del bienestar de sí mismo y de los demás.

Las normas sociales, la ética y las costumbres son gravemente descuidadas y frecuentemente puede haber problemas con la ley.

Frialdad y manipulación

Las personas con un Trastorno Antisocial de la Personalidad suelen tener mucha confianza en sí mismos y desconfían de los demás.

Tienen pocos sentimientos de lealtad interpersonal y sienten escasos remordimientos al manipular a los otros para lograr sus objetivos personales.

Proyectan una imagen externa de frialdad, dureza e insensibilidad con la finalidad de aprovecharse de ello si surgiera la necesidad.

Agresividad y necesidad de control

Las personas con este trastorno suelen ser agresivas, con tendencia a discutir por todo, abusivos y crueles. Son muy malos perdedores y necesitan controlar al otro en las relaciones interpersonales. 

Debido a todo esto muchas personas suelen huir de ellos, se sienten intimidados por sus formas agresivas. Tienen dificultades para mantener un periodo largo de tiempo responsabilidades o relaciones íntimas. Sólo están seguros sin son capaces de controlar la situación porque en el fondo se sienten muy inseguros en su relación interpersonal.

En casos extremos son beligerantes y vengativos y obtienen satisfacción con los errores y humillaciones de los demás, especialmente de las personas que puedan representar para ellos una amenaza potencial o si en el pasado les perjudicaron.

Control de emociones positivas

Las personas con un Trastorno Antisocial de la Personalidad tienden a controlar cuidadosamente sus emociones más positivas. La cordialidad, la intimidad, la ternura, son evitadas como signos de debilidad y son consideradas como amenazantes y como barreras para el éxito. 

Expresión descontrolada de emociones negativas

Por el contrario las emociones más agresivas, que van desde el enfado a la hostilidad son mostradas sin reparo. Suelen expresarlas con discusiones verbales y violencia física. 

Es decir, tienen baja tolerancia a la frustración y tienden a ser fácilmente provocados a atacar, despreciar, humillar, dominar a otros con poca o ninguna muestra de remordimiento al recordar estas acciones.

 

¿Cómo es nuestro Tratamiento para el Trastorno Antisocial de la Personalidad?

Tras una cuidadosa evaluación desde CENTRUM Psicólogos llevamos a cabo una intervención terapeútica global orientada a:

  • Identificar el origen de la personalidad antisocial, que en muchas ocasiones suele estar vinculada a un historial de trauma en la infancia.
  • Aprendizaje de nuevos esquemas de relación interpersonal basados en la salud y el respeto interpersonal
  • Corrección de esquemas cognitivos disfuncionales y de distorsiones de pensamiento
  • Entrenamiento en habilidades sociales
  • Aprendizaje del manejo de la ansiedad

Utilizamos para ello las técnicas más innovadoras en psicoterapia: EMDR, Terapia Sensoriomotriz, Hipnosis Clínica, combinadas con la Terapia Cognitivo Conductual.