Quizá te esté ocurriendo: no tienes ningún trastorno de sueño, ni insomnio, pero llega el verano, las ansiadas vacaciones y más de una noche transcurre dando vueltas en la cama inexplicablemente. Esto es lo que se conoce como insomnio de verano, un problema de sueño temporal, que al parecer afecta más a las mujeres que a los hombres, especialmente en las edades comprendidas entre 40 y 50 años.
Causas del insomnio en verano
Obviamente durante el verano nuestros hábitos de vida y de sueño varían considerablemente. Incluso si no salimos de vacaciones, nuestra actividad cambia y hacemos cosas muy diferentes a las de nuestro día a día: se trastocan los horarios de las comidas, nos acostamos más tarde, ingerimos más alcohol o bebidas refrescantes con estimulantes y en general estamos menos cansados a la hora de irnos a dormir en general.
Las claves del insomnio de verano se encuentran en gran medida en el cambio de nuestra dinámica diaria habitual.
Pero aún hay más. Si elegimos para nuestras vacaciones un lugar soleado, algo que es habitual, una de las consecuencias más naturales es que con la luz nuestro organismo disminuya la producción de melatonina, una hormona relacionada con el inicio del sueño y cuya elaboración se lleva a cabo en oscuridad. En consecuencia, las posibilidades de sufrir insomnio de verano aumentan.
Además, las altas temperaturas propias del verano dificultan el descenso de la temperatura corporal que nuestro organismo necesita para iniciar el sueño. Dormir en una habitación demasiado calurosa o con poca ventilación puede hacer que el sueño sea más superficial, con más despertares durante la noche y una menor sensación de descanso al día siguiente. Mantener el dormitorio entre 18 y 22 °C, siempre que sea posible, favorece un descanso de mayor calidad. En este artículo de El País anticipan un futuro en el que cada persona perderá más de 50 horas de sueño al año por las altas temperaturas.
Consejos para dormir bien en vacaciones
La clave para superar el insomnio de verano está en mantener una correcta higiene de sueño. Te indicamos a continuación alguna de las pautas básicas:
- Respetar una hora fija para irse a la cama y para levantarse.
- No beber alcohol en exceso 3 horas antes de irte a la cama.
- Tomar moderadamente bebidas estimulantes: café, té, refrescos con cafeína, etc.
- Evitar las siestas largas (no más de 20 minutos)
Insomnio de verano: vencerlo naturalmente
Si aún así no puedes dormir en vacaciones, te ofrecemos algunas sugerencias naturales para conciliar el sueño:
- PASIFLORA : Es el relajante natural más completo. Actúa sobre el sistema nervioso central, la musculatura general, elimina los espasmos gástricos y la taquicardia.
- NARANJO AMARGO: Específico para el insomnio. Si se combina con lavanda y espino albar el efecto se potencia. Como tiene un ligero sabor amargo se puede añadir algo de miel.
- AMAPOLA: Con propiedades relajantes, sedantes y antiinflamatorias. Su sabor es agradable.
- MILAMORES: Ayuda a reducir la irritación y prepara para el sueño.
- MELILOTO (para los más pequeños): Su sabor es fresco y suave y ayuda a los niños a bajar la actividad por su efecto sedante y antiespasmódico.
- SAUZGATILLO (especialmente para las mujeres) Combina sus propiedades sobre problemas ginecológicos con su efecto sedante.
Lograr un sueño de calidad es fundamental para un buen estado de salud físico y psíquico. La función reparadora del sueño nos permite comenzar el día sin sentirnos cansados y afrontar tanto el trabajo diario como el ocio vacacional con plenitud.
¿Cuándo acudir a un psicólogo si el insomnio no desaparece?
Aunque el insomnio de verano suele ser temporal y mejora cuando recuperamos nuestras rutinas habituales, no siempre desaparece por sí solo. Si las dificultades para dormir se mantienen durante varias semanas, aparecen al menos tres noches por semana o empiezan a afectar a tu estado de ánimo, concentración, rendimiento laboral o relaciones personales, es recomendable buscar ayuda profesional.
En muchos casos, el problema no está únicamente en el calor o en los cambios de horario, sino en factores como el estrés, la ansiedad, las preocupaciones o la anticipación al hecho de «no poder dormir». Este círculo vicioso puede hacer que la cama deje de asociarse con el descanso y se convierta en una fuente de tensión.
La terapia con mindfulness es un tratamiento psicológico que vemos que da muy buenos resultados en los pacientes de Centrum que sufren insomnio crónico o estacional. En muchos casos consigue mejorar la calidad del sueño sin necesidad de recurrir a medicación a largo plazo.
Dormir bien no solo significa descansar. También influye en la regulación emocional, la memoria, la capacidad de concentración y el bienestar físico. Si notas que el insomnio está afectando a tu calidad de vida, pedir ayuda es un paso importante para recuperar el descanso y sentirte mejor en tu día a día.
Referencias Bibliográficas
Alimenta tu salud. La despensa que protege tu organismo. (2014). Barcelona:RBA


