Psicología Infantil

En ocasiones los niños presentan dificultades o bien en su desarrollo cognitivo, social o emocional o bien en la adaptación a nuevas situaciones familiares y personales (divorcio de los padres, cambio de colegio o de domicilio, dificultades escolares…) que pueden fácilmente superarse con la ayuda de un buen psicólogo infantil. 

Cuándo acudir a un psicólogo infantil

El niño es una personalidad en formación y es más correcto hablar de indicadores de problemas o desvíos en su desarrollo que de enfermedades en sí. El desarrollo infantil  no siempre es lineal y a veces se produce algún retroceso (los niños vuelven a hacerse pis en la cama o están más agresivos con amigos o hermanos, tienen dificultades para dormir …) Cuando esta situación dura un breve espacio de tiempo, no debemos preocuparnos ya que en la mayoría de los casos la situación se revierte por sí sola. 

Sin embargo en otras ocasiones el malestar del niño dura demasiado tiempo o los padres no pueden manejarlo con éxito. Es el momento de consultar con un psicólogo infantil.

1.  Mi hijo está muy agresivo sin explicación

La rabia incontrolada, el aumento de la hostilidad y las conductas agresivas son un indicador de que el niño tiene un malestar interno incapaz de gestionar. La frustración por algún cambio, pérdida asociada a una nueva situación suele exteriorizarse en los niños mediante aumento de rabia que no saben o no pueden manejar adecuadamente.

2. Mi hijo se pone enfermo pero el médico no encuentra causa aparente

A veces los niños somatizan (depositan en el cuerpo) las emociones que no pueden expresar de otra forma.

El cuerpo tanto en el caso de los niños como en el de los adultos se hace cargo a nivel inconsciente de las emociones que no pueden ser gestionadas de otra forma.

Por eso, hay ocasiones en que los niños se quejan de dolor de cabeza, problemas en la piel o en el aparato digestivo que no tienen una como causa una enfermedad médica sino que son producto de mecanismos psicológicos y que indican que el niño se encuentra con un conflicto emocional que no puede gestionar por sí solo de otra forma.

3. Mi hijo tiene conductas regresivas

Cuando un niño vuelve a tener repetidamente y durante cierto tiempo conductas ya superadas (hacerse pis encima o en la cama, pedir de nuevo el chupete…) es una forma de expresar su dificultad con una situación actual y es una forma de volver a una etapa evolutiva donde se sintieron más seguros. Un buen psicólogo infantil puede ayudarle a superar el conflicto actual dando al niño herramientas adecuadas a su etapa de desarrollo.

4. Mi hijo está intranquilo y distraído excesivamente

Los niños son por naturaleza activos e inquietos. Es algo inherente a ser niño y no podemos pretender que siempre estén tranquilos y concentrados.

Sin embargo los niños pueden estar atravesando dificultades en al adaptación a situaciones nuevas o haber experimentado eventos traumáticos o complicados para ellos y no son capaces con sus recursos de asumirlos de forma adecuada en su mundo interno.

En estas ocasiones puede aparecer intranquilidad y dificultad de atención y concentración en tareas escolares o de otro tipo. Poder ayudarle a integrar de forma saludable la causa del malestar y enseñarle a sentirse seguro más seguro y tranquilo es parte del trabajo de un terapeuta infantil.

5. Mi hijo muestra cambios repentinos e inexplicables

Si el niño de pronto empieza a comportarse de una forma diferente, se muestra triste, irritable o sin ganas de hacer nada y deja de hacer cosas que antes le encantaban puede ser un indicador de que algo está pasándole y que no es capaz de resolverlo por sí solo.

A veces una simple consulta con el psicólogos puede resolver dudas sobre si se trata de algo puntual, normal o nos encontramos con algún conflicto que requiere una intervención profesional de más duración.

Terapia Infantil Breve

En CENTRUM Psicólogos entendemos que el objetivo fundamental de una familia que pide ayuda profesional es que el malestar del niño o niña se acabe lo antes posible.

Nuestra terapia para niños es una terapia breve con un número cerrado de sesiones para optimizar el tratamiento.